"SANTOS" DEL SEXO DE PAGO: La broma.







La noche mas oscura se cierne sobre una pequeña ciudad de provincias, estamos en la parte del invierno mas crudo, las temperaturas son bajas y apenas hay vestigios de vida en las calles. En una parte de la ciudad, en un pequeño apartamento dos jóvenes brasileños empiezan a cenar, cada uno ha cocinado lo suyo, pero hay buena sintonía y no dudan en ofrecerse mutuamente probar sus platos combinados.
De una parte una joven que acaba de rebasar los 33 años, esta a punto de empezar una apetitosa ensalada, es lo que suele cenar por las noches, le gusta mantener la linea y ademas sus comidas fuertes son el desayuno que toma tras caminar un buen rato como rutina diaria, así como el almuerzo, que toma sin horario fijo, en el momento que el trabajo lo permite.El joven esta en los 25 años, se va a meter entre pecho y espalda una pizza entera, lo de la dieta no va con el, tampoco lo de cocinar, su constitución es delgada, pura fibra. Ambos no se conocían hasta hace una semana, han coincido compartiendo piso, son trabajadores del sexo de pago. Ella es veterana, lleva 10 años ejerciendo este trabajo, y su compañero pese a su juventud atesora mucha experiencia en un sector difícil como el de la prostitución masculina, casi invisible en la sociedad. Trabaja bajo dos perfiles, uno es como joven y aniñado chapero, y el otro es como travestí. Bueno realmente transformista, pero sabe que si juega con la ambigüedad de la palabra travestí obtendrá mas clientes.
 Además es un joven bello, sabe vestirse y maquillarse perfectamente para vencer las reticencias de los clientes que buscan mas una trans escort, pero además siempre guarda como As bajo manga un pequeña bajada de precio, que junto a lujuriosas promesas vencen cualquier resistencia varonil por fuerte que sea.

En otra parte alejada de esta pequeña ciudad, un hombre solitario pegado a la pantalla de un PC navega por Internet. Su vida transcurre monótona del trabajo a casa y de casa al trabajo. Mucho tiempo así, realizando casi todas la funciones en su vida laboral como un autómata, con un dominio total de ese terreno y con una estabilidad económica que le proporciona cierto desahogo dentro de la actual crisis. Sin familia, sin pareja y sin hijos, su circulo social cada vez mas reducido. Se ha llegado a sentir invisible tanto en su trabajo como en su circulo familiar y de amistades. Realmente no sabe muy bien que busca en Internet, pero lo busca, el sexo esta en su cerebro.
 Le gusta entrar en distintas paginas de índole sexual, pero por encima de todo mira en casi todos los días una de las pocas paginas en la que aparece publicitadas profesionales del relax en la pequeña capital de provincias en la que vive. Alejada de las grandes ciudades, donde diferentes webs se baten el cobre para hacerse con el mercado de la publicidad que mueve el sexo de pago, aquí no hay otra que buscar lo que se oferta en esta pagina web que bajo apariencia gratuita ofrece la posibilidad de publicidad a las profesionales del sexo de pago por todo el territorio nacional.
Son las 11:30 de la noche, y suena uno de los varios móviles que tiene desplegado en la mesilla de noche el chico brasileño. Es el móvil rosa, el que tiene destinado para su perfil como travestí, afina y fuerza la voz para hacerla lo mas femenina posible. El cliente habla tímido y pregunta por el nombre con el que vio el anuncio, el travestí va siguiendo el guión que tiene establecido para estos casos, para despejar las dudas del cliente y convencerlo de concertar cita. Titubeando el cliente hace preguntas imbéciles que el profesional odia contestar, la mayoría están contestadas con el texto publicitario, pero termina por contestarlas porque sabe algunos sienten morbo volviendo a preguntar. Al final el cliente pregunta si hace salidas, y aunque el brasileño las odia, no queda mas remedio que aceptar, pues hoy no ha trabajado casi nada, la semana corre y hay que ganar algo pues los pagos terminan llegando inexorablemente. Las salidas pueden ser peligrosas y son un engorro por lo que suponen en una ciudad desconocida,  Además el servicio de salida se cobra un poco mas y este cliente que parece novato no ha regateado pese a darle un precio un poco mas elevado del habitual.
 Apunta en una libreta la dirección y queda con el cliente en una hora, que es lo que calcula puede tardar entre arreglarse en su perfil de transformista, coger un taxi y llegar a esa dirección.Comienza pues el ritual, maquillarse lleva un rato, pero ya tiene habilidad adquirida, ha tenido buenas profesoras en los muchos pisos ha estado trabajando, done lo que empezó como un juego ahora es parte de su profesión. Luego esta vestirse, lo peor es que la noche es fría y tampoco se puede poner algo muy sugerente que combine con ropa de abrigo. Pasada la media hora ya esta lista para salir, antes de nada deja anotado el teléfono y dirección del cliente que la llamo en un papel en su mesilla de noche, es una medida de seguridad. Si no regresa su compañera de piso sabría dar señas de cual fue su ultimo servicio.
Delante del ordenador el hombre continua buscando sexo, ahora le ha dado por el sexo transexual, que por una parte odia, pero por otra siente atracción, aunque nunca ha tenido experiencia alguna. Es un sentimiento contradictorio, ese odio esta basado en la atracción que siente, el morbo que le genera y rechazar esa belleza transexual que debido a sus prejuicios morales y sociales no puede aceptar. Mira por la ventana de vez en cuando, la calle sigue desierta, pero esta esperando alguna novedad. Apaga la luz para no llamar la atención, pues ningún piso esta iluminado en la manzana, la mayoría de los vecinos duermen o descansan. A los 15 minutos una luz ilumina la calle, un taxi llega y para en la acera de enfrente de su casa, el hombre mira disimuladamente desde detrás de las cortinas, con satisfacción observa a la travestí que baja del taxi y despide al taxista. "Esta mejor que lo pensaba", piensa para adentro. En ese momento la llama por móvil, la travestí nerviosa escucha el tono de su móvil, abre el bolso y observa que es el teléfono del cliente. "Hola cariño, ya estoy aquí abajo" le dice con voz femenina forzada. Al otro lado del teléfono suena una carcajada y escucha "Jejejee...Pues ya puedes volverte, ¡Puta!!Marica! Esto es una broma, y no llames al piso del portal que te dije porque no es mi piso y los vecinos llamaran a la policía." La travestí ya no pone voz femenina, ya no es necesario disimular su condición masculina, ni ejercer ningún perfil, no esta para bromas, "¿De que vas hijo de perra?". 
El hombre ya ha colgado su teléfono, y observa con satisfacción el cabreo que lleva el brasileño. Apaga el móvil y sigue observando, siempre disimulado detrás de la cortina, no quiere ser descubierto. Tras 10 minutos de cabreo inútil, reintentando llamada para que el cliente vuelva a contestar, vuelve a llamar a un taxi pues se da cuenta que ha sido víctima de pesada broma y que allí no va a sacar nada, salvo algún resfriado o que llegue la policía si arma jaleo. De regreso al piso donde se hospeda y trabaja maldecirá su mala suerte y al bromista, pensando no solo no ha ganado, si no que ha perdido dos carreras de taxi. Mientras, tras la ventana, el bromista bosteza aburrido, piensa que el travestí se ha largado rápido y sin montar escándalo, algo que no esperaba. Se marcha a la cama, entre bostezo y bostezo, satisfecho de la "hazaña" realizada.
El muchacho brasileño paga el taxi, y entra al portal de la finca, son la 1:30 de la mañana, en el ascensor se cruza con un hombre. Ambos evitan la mirada, el brasileño no le interesa que los vecinos puedan pensar que hay un piso de prostitución en la finca, pero se da cuenta que en este caso es un cliente que viene del piso, acaba de estar con su compañera. La forma de evitar la mirada y el fugaz saludo lo ha delatado. Al llegar al piso, encuentra a su compañera en el baño, se esta duchando tras el servicio. Es el momento del desahogo, le cuenta su desventura, mientras se cambia y se desmaquilla. El cabreo que lleva es monumental, pero tras la tempestad llega la calma, y cuando llega la calma, con la frialdad llegan las ideas. Al regresar a su habitación observa el portátil, lo dejo encendido, y entonces una fulgurante idea recorre su cerebro, ¿Y si busco el teléfono del hijo puta del cliente bromista?. Bueno, sera difícil que aparezca por algún lado, pero por probarlo. Y hasta aquí contare en esta historia, porque no diré como lo hizo para no dar malas ideas, pero el joven brasileño tenia ciertos conocimientos informáticos y sabia como buscar, ya no solo en San Google, también de otras formas los datos relacionados con un numero de teléfono móvil. Gracias a esto, no solo consiguió los datos del cliente bromista, también su dirección exacta, su teléfono fijo, y una caterva de datos y fotografías en redes sociales y diferentes webs que sin duda harían palidecer al autor de la broma.

Las 2:30 de la mañana, el bromista ronca profundamente, duerme como un lirón, pero de repente suena su teléfono fijo, el móvil lo dejo apagado tras su broma al muchacho brasileño. Se despierta sobrecogido por el ruido del teléfono, no entiendo ni quien ni como le llaman a esas horas. Lo descuelga y lo que escucha le deja petrificado. Es la voz de un hombre, parece joven, con acento brasileño, que le pregunta que si le gustan las travestís. Apenas puede balbucear respuesta, se acaba de despertar como si le cayera una jarra de agua fría. Acto seguido escucha sus datos personales, nombre, dirección exacta, lugar de trabajo, club de fútbol del que es socio, y muchos datos mas que le dejan petrificado. Ni acierta a negar que ser el autor material de la broma, solo pregunta por lo que quiere el brasileño. Evidentemente le pide pagar el servicio acordado, el tiempo perdido y las carreras de los taxis, y que le traiga el dinero al piso. El hombreton se niega, esta acobardado, le dice que no piensa salir de su casa, que si va a su casa lo va a matar por lo que hizo.
Implora que por favor no ejecute sus amenazas, significaría que todo sus vecinos, amigos, compañeros de trabajo y familia supieran que llamaba a travestís para molestarlas.Tras una corta negociación, acuerdan la cantidad, que es lo que dispone en efectivo en su casa y equivale a dos horas de servicio y cuatro carreras de taxi. El dinero lo entregara desde el portal de la finca, y no al muchacho brasileño, si no a su compañera de piso, pues teme la furia de su victima. Otro taxi, otro viaje a la misma calle, pero esta vez no había nadie detrás de unas cortinas, estaba en el portal de la finca temeroso de lo que pudiera pasar. El taxi llega, pero esta vez bajo una mujer, que se acerco al portal con paso decidido, mientras en el taxi aguardaba su compañero de piso,  atento a lo que pudiera pasar. El portal se abrió y el hombre saco la mano para darle el dinero a la mujer, que ella recogió y contó, pero aun iba a haber una sorpresa mas. La brasileña no pudo evitar mirar el rostro del hombre, y el hombre tampoco, ambos se reconocieron. Era uno de sus mejores clientes en esa ciudad. "¿Pero Mengano....como se te ocurre hacer esto?". El hombre avergonzado, sin mirarla ya a la cara, solo esbozo a decir tímidamente, "Es que odio a estos maricones". La brasileña no dudo en recriminarle, "No tienes derecho, deja a la gente en paz, sea como sea, ....están ganándose la vida, igual que yo". Y añadió " Y no vuelvas a llamarme nunca mas".

Esta es una historia real como la vida misma, donde el cazador es cazado. Me fue relatada por una profesional del relax, en ese tercer tiempo, usando la jerga del rugby, que hay tras un  encuentro sexual largo. Se mezcla la rutina diaria de l@s profesionales del sexo de pago, así como la paciencia de la que deben hacer gala con determinados "clientes", la homofobia que sufren @s profesionales de condición gay o trans, y por ultimo la falta de privacidad de datos personales que existe en Internet, debido sobre todo a la inconsciencia, falta de prudencia y la interconectividad existente a día de hoy entre cuentas de correo electrónico, números de teléfono, programas, aplicaciones, etc, necesarias para el funcionamiento de móviles, ipads, portátiles y pc´s. 



Comentarios

Elalcalde ha dicho que…
Una mala historia con final feliz.
Felicidades por la historia.
Jabato ha dicho que…
Gracias Elalcalde.
Muchas profesionales son objeto de bromas similares, incluso de cosas peores como robos y agresiones, y afortunadamente no siempre termina mal para ellas. La moraleja de la historia es que a veces es posible localizarlos para denunciar o conseguir recuperar lo perdido o robado. También que en Internet debemos ser cautos pues nuestros datos circulan alegremente sin ser conscientes.
Luna valenciana ha dicho que…
Interesante entrada, seguiré tu blog, me parece interesante lo que escribes.

Un saludo! ����